El debate sobre la autonomía universitaria

El debate sobre la autonomía universitaria

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Por Aldo Romero
Periodista y catedrático universitario

Por segunda ocasión en menos de cinco años, la autonomía universitaria de la que goza la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), vuelve a ser tema de discusión y tras una conflictividad similar con el ingreso de las fuerzas de seguridad del Estado a los predios de la máxima Casa de Estudios del país para desalojar y/o capturar a un grupo de estudiantes y simpatizantes de los movimientos en protesta que mantenían tomadas las instalaciones.

Muchas preguntas surgen nuevamente en el ambiente luego de este penoso incidente, analistas y conocedores de la legislación universitaria se debaten en posiciones encontradas pero con sólidos argumentos que nos obligan a pensar que ya va siendo tiempo de definir los alcances y los límites de este privilegio en la Alma Máter y que más que un blindaje legal debería ser un elemento fundamental para el desarrollo de la calidad educativa a nivel superior.

Por la naturaleza de la conflictividad y en aras de promover una discusión sana e imparcial sobre este tema, que tanta falta hace, quisiera compartir algunas reflexiones sobre las que ya hemos escrito en el pasado reciente y de las que vale la pena reflexionar.

Si bien la autonomía universitaria es una importante conquista, esta debe privilegiar el respeto por la formación de la sociedad del conocimiento, ampliar las posibilidades de acceso a la educación superior y convertirse en un espacio para el debate de las ideas y para la transformación social con creatividad y compromiso.

El Artículo 160 de la Constitución de la República, referente a la autonomía de la que goza la UNAH, establece que además de su propia administración y gestión presupuestaria, debe prevalecer el pluralismo de las ideas, la libertad de cátedra, de estudio, de investigación y de vinculación con la sociedad.

La autonomía por tanto, debería ser la primera condicionante para garantizar la libertad de pensar, de disentir, de criticar de cuestionar y de exigir, pero también de proponer y convocar a un diálogo inmediato con la finalidad de valorar y proteger este principio constitucional otorgado, no hacerlo en estos momentos de incertidumbre implicaría fortalecer el caos y la anarquía a lo interno, este es el momento de promover con instancias nacionales o internacionales, una propuesta de solución inmediata a la crisis, que permita la normalización de las actividades académicas.

El hecho de que a la máxima Casa de Estudios, se le haya privilegiado con ser un ente autónomo, no le exime ni le limita para presentarse ante la sociedad en general como una institución digna de confianza, con autoridades ejemplares y estudiantes beligerantes,  aplicados y comprometidos con el país y conscientes de la inversión que el Estado realiza para su formación profesional.

En efecto la autonomía universitaria está en riesgo, como en riesgo está una vez más el futuro académico para miles de estudiantes a nivel nacional y mientras continúen las protestas y los enfrentamientos las clases se mantendrán suspendidas o a medio vapor, dándole la razón a quienes promueven el cierre temporal de la UNAH o una reforma a su ley orgánica.

Del éxito en la educación superior depende en gran medida el desarrollo de la nación y la universidad pública es la que debe asumir con firmeza el liderazgo en el proceso formativo de los futuros profesionales, es aquí donde creemos que la autonomía universitaria se juega su razón de ser.

@aldoro/alromeroz@hotmail.com

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