Empresas verdes. Algunas definiciones

Empresas verdes. Algunas definiciones

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Un estudio elaborado por el Environmental Change Institute de la universidad de Oxford concluyó que el compromiso corporativo hacia prácticas verdes influye cada vez más en la conducta de compras de los consumidores. Ya en algunos países se estima que cerca del 79% de los consumidores prefiere comprar en compañías que hacen lo posible por reducir el impacto en el  medio ambiente. En Honduras ya existe un grupo de consumidores con similares preferencias y muchos empresarios se preparan para ofrecer productos verdes.
Sin embargo, alrededor del término “empresas verdes” se genera en la actualidad cierta controversia. Empresas verdes es una frase que despierta discusiones y debates, en los que usualmente se enfrentan gerentes de marketing y ecologistas. El término en muchos casos no hace honor a la realidad.
¿Cuando se genera la discusión?, tomemos el ejemplo de la industria automovilística. Si la empresa x fabrica un auto ecológico, surge la siguiente pregunta: ¿Debe considerarse a dicha empresa como una empresa verde?
Definición de empresa verde
Es muy complejo dar una definición de cuándo se considera que una empresa es verde; porque seguramente muchos optarán por  los extremos en sus posiciones. Según Daniel Goleman, autor del libro Inteligencia Ecológica (2009), en la actualidad hay pocas empresas que pudieran considerarse verdes.
¿Pero, qué es lo que define a una empresa verde?
Los siguientes dos argumentos que esgrimen muchos autores, comentaristas, empresarios y demás personas afines al mundo de los negocios, lo explican así:
Argumento 1. Si una empresa hace un producto verde, la empresa es verde
Este argumento es problemático porque, habría que preguntarse cómo se está entendiendo el término producto verde,  puesto que hay productos que se consideran verdes basados en su desempeño ambiental al ser puestos en operación, por ejemplo una nevera que gasta el 50% menos de energía y además funciona con energía alternativa; esto sería un producto considerado amigable con el ambiente, y a la empresa que lo elabora se le podría considerar verde, y quizás aparecer en el ranking de empresas verdes; sin embargo un exploración a fondo de este producto, puede involucrar como criterio el análisis de la CUNA A LA TUMBA (análisis del ciclo de vida) o lo que es mejor de la CUNA A LA CUNA (cradle to cradle, concepto desarrollado por  Michael Braungart y William McDonough, 2005) que implica un análisis del ciclo de vida íntegramente verde. De estos análisis se podría desprender que el proceso de elaboración de la nevera es altamente contaminante, debido a los residuos que envía al medio natural o el consumo excesivo de recurso, producto de un deficiente diseño.
En consecuencia, el calificativo de verde que tenia esta empresa queda en entredicho, y seguramente, después del análisis ya no quedaría en el listado de empresas verdes.
Se infiere entonces, que la simple elaboración de un producto con buen desempeño ambiental no hace que a una empresa se le aplique el calificativo de verde. El asunto va más allá. Las empresas de la industria automovilística no podrían llamarse verdes, simplemente por hacer un auto que no contamina el aire, puesto que esa industria tiene otros procesos convencionales que no producen autos ecológicos, y en esencia, es porque el ciclo de vida de la elaboración de estos productos podría ser contaminante. Lo  cual no excluye que en el futuro lo sean.
Argumento 2. Si apoya a una causa medioambiental con financiación, la empresa es verde
Muchas empresas deciden financiar causas medioambientales con el fin de parecer verde, es lo que muchos llaman pintarse de verde o green washing, sin embargo, el fondo es básicamente el mismo, siguen siendo conflictivas con el ambiente.
Apoyar una causa medioambiental es loable, y bien recibido por los consumidores y por la comunidad empresarial; no obstante, eso puede aplicar para un reconocimiento de responsabilidad social empresarial, pero no pone a la empresa que lo  haga en el pedestal de empresas verdes. Aún más, ni siquiera en la categoría de responsabilidad ambiental empresarial.
Si una empresa desea ser percibida como responsable con el ambiente, no puede transferir esa responsabilidad a otros financiando causas medioambientales; aquí radica el problema de muchas empresas, creen que apoyando una causa medioambiental ya se libraron de las responsabilidad que está directamente asociada a su operación.
Empresas que dedican el 5% de sus ventas a causas medioambientales, no por ello deben ser consideradas verdes, el concepto de verde no se compra, es un desempeño y accionar per se (por sí misma), in situ (en su proceso de producción) y ex situ (por fuera de su operación, es decir, en el desempeño de sus productos).

En resumen, existen varios criterios para considerar una empresa como verde: Les comparto tres de ellos:

1.      Utilización racional/sostenible/sustentable de recursos. Significa que los materiales, insumos y demás  elementos que usa la empresa provienen de fuentes renovables, o han sido obtenidas en procesos de aprovechamiento sostenible. Significa además, que se requiere que los proveedores de la empresa consuman menos insumos y materiales por unidad de valor producida y menor uso de materiales en los procesos de producción.
2.      Procesos más limpios: La empresa debe innovar, crear y desarrollar  tecnologías más limpias y procesos de producción más ecoeficientes. Una empresa que se dice verde no puede gastar excesiva energía en su procesos productivos y,
3.      Productos más limpios: Se pueden obtener modificando el diseño y la composición de materiales de los productos, de forma que sean operativamente amigables con el ambiente, y en efecto generen menos contaminación y residuos a lo largo de su ciclo de vida.

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