Sevilla es el campeón de la Europa League

Sevilla es el campeón de la Europa League

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El Benfica se topó con la maldición de Bela Guttmann personificada en Beto. El portero fue decisivo en la tanda de penaltis deteniendo dos penas máximas y dio la tercera Liga Europa al conjunto hispalense. El Cardozo y Rodrigo vieron como el meta portugués les detenía sus respectivos lanzamientos y Gameiro, en el disparo decisivo, no perdonó. El galo terminó completando el trabajo que había empezado su compañero y que prolongaron Bacca, MBia y Coke.

Hasta llegar a la tanda final, lo cierto es que de no haber sido porque se trataba de una final de una competición continental, el espectáculo no era el más atractivo posible. La falta de circulación de balón y de precisión sobre el verde se sustituyó por nervios, emoción e intensidad en unas gradas que no pararon de animar pese a que contaron con 7.000 butacas vacías.

Los sevillistas intentaron presionar sobre el campo portugués y buscaron a Oblak con pases profundos de un Rakitic que se encontró una y otra vez con la buena colocación de Garay y Luisao. Bacca era una isla en el ataque y las bandas hispalenses apenas eran capaces de poner un centro medido sobre el área del Benfica.

Con este guión, el conjunto lisboeta encontró todo facilidades cuando tocaba salir a la contra. Los españoles se olvidaban de que sin balón tocaba volver para guardar la ropa y cada galopada de los Gaitán, Rodrigo o Lima, aceleraba las pulsaciones de un Emery que no dejaba de hacer kilómetros por su área técnica.

Primero avisaron los de Jorge Jesús antes del descanso. Con la mente puesta en los vestuarios, Beto despejó el remate de Maxi Pereira en una posición algo forzada y el árbitro no vio un posible penalti de Fazio. El paso por los vestuarios no cambió demasiado la situación y sólo a los tres minutos, Pareja tuvo que sacar bajo palos el disparo de Lima.

Los centrales del Sevilla tuvieron que hacer su trabajo y el de los laterales, ya que tanto Coke como Alberto Moreno estuvieron imprecisos con el balón y precipitados en sus salidas al cruce. El lateral izquierdo volvió a dar un susto a los suyos y por fortuna para él, el árbitro no vio el penalti que cometió sobre Rodrigo cuando su ex compañero en la selección sub21 le ganó una carrera.

No necesitaba tener posiciones largas el Benfica para inquietar a Beto durante el segundo acto. Los nervios sevillistas hacían buena parte del trabajo portugués y sin la capacidad de juntar líneas de pase, cada minuto que pasaba era una incógnita sobre como iba a llegar el remate de los lusos ante Beto.

Gaitán lo buscó con un potente disparo, Garay cabeceó sin precisión en el segundo palo y Lima estuvo lento en los metros finales, donde más que pensar hay que definir. Menos dentro de los palos, el Benfica mandó el cuero a todos los lados posibles. La maldición de Bela Guttmann se instaló en las botas de los lusos hasta que llegó la prórroga.

En el tiempo añadido, el Benfica mostró sus intenciones al dar entrada a Cardozo en lugar de Siqueira. Jorge Jesús vio que las fuerzas escaseaban entre su rival y no dudó en mostrar su lado más ambicioso para evitar la tanda de penaltis.

Cosas del fútbol, el Sevilla estuvo muy cerca de evitar el fatídico final por medio de Bacca. El esférico le llegó a un Rakitic que todavía pudo hacer el esfuerzo de jugar en profundidad sobre su compañero. El punta colombiano no tenía apoyos, nadie le acompañaba y su única opción fue echarse el balón en largo y buscar el mano a mano con el meta rival. Hasta entonces fue todo perfecto, según lo previsto, pero en el último momento, donde el punta no ha fallado esta campaña, el golpeo con el exterior se marchó directamente fuera cuando Emery ya celebraba el gol de la victoria en la banda.

El Benfica tampoco estaba para tirar cohetes en el tramo decisivo del partido. Ni desmarques, ni orden sobre el verde. Sólo valía la intuición y la aportación de los hombres de refresco como Gameiro en los sevillistas y Cardozo en las Águilas Rojas. Ninguno de ellos pudo evitar lo que todos esperaban e incluso deseaban: que todo se decidiera desde el punto de penalti.

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